Los Museos en la Historia de México
La
existencia de un Estado, el reconocimiento de una identidad y el resguardo,
conservación y difusión de una memoria colectiva, hacen posible la existencia
de un museo; y viceversa, un Estado nacional requiere de elementos unificadores
de todos sus ciudadanos, así como distintivos frente a otras naciones, como la
fijación de una identidad cultural.
Un museo
cumple todas esas funciones de manera prioritaria, por lo que toda nación que
reconoce para su sociedad una memoria propia busca conservarla, resguardarla y
transmitirla mediante sus museos.
La Nueva
España, antes de que se independizara de la metrópoli, no contaba con un museo
como tal; sus eruditos se daban a la tarea de recopilar y guardar libros,
objetos y obras que consideraban valiosos, pero más como una actividad
particular.
No existía
el concepto de un museo nacional porque en un territorio que dependía política,
económica y culturalmente de los dictados de un gobierno imperial, lo nacional
e identitario se consideraba poco claro.
Al mismo
gobierno imperial, lo que menos le importaba era promover el reconocimiento en
sus colonias de una filosofía propia, ajena e independiente del imperio.
De ahí que
muy pronto, apenas consumada la independencia de la nación mexicana, el primer
presidente que tuvo como nación soberana, Guadalupe Victoria, dictara un
acuerdo por medio del cual se crea el Museo Nacional, el 18 de marzo de 1825,
teniendo como primer director al presbítero Isidro Ignacio Icaza, a partir del
29 de noviembre de ese año.
Las
primeras actividades que se desarrollaron en ese Museo Nacional fueron la
colección de piedras esculpidas por la "gentilidad", es decir, por
las culturas prehispánicas en todo el territorio mexicano.
Así pues,
el Museo Nacional Mexicano, como se llamaría a partir de 1826, se dio a la
tarea de coleccionar y resguardar aquellos objetos que representarían un pasado
común, como mexicanos, aún antes de la llegada del hombre europeo.
En 1830,
se da entrada al museo a una colección de los retratos de los virreyes, que
tiene el significado de reconocer y reunir las dos culturas matrices del país.
En ese mismo año, tanto el diputado Domingo Lazo, como Antonio Gama ceden al
museo sus colecciones minerales y de antigüedades, respectivamente.
En una
sucesión muy rápida de fechas, al año siguiente, es decir en 1831, el Congreso
expide un decreto mediante el cual, por ley, se funda el Museo Nacional
Mexicano.