La Expropiación Petrolera
Una de las
preocupaciones del Congreso Constituyente de 1917 fue que las leyes que le
dieran a la nación tuvieran un efecto benéfico en la sociedad y sirvieran para
apoyar y proteger la parte más vulnerable de ésta, de tutelar sus derechos con
el propósito de equilibrar las fuerzas y el trato entre ellas partiera de un
sentido de equidad.
Así, el
Constituyente de 1917, al legislar los artículos 27 y 123, creó la primera
declaración de los derechos sociales, en la medida en que intenta establecer
las condiciones mínimas de justicia en las relaciones de los trabajadores del
campo y de los trabajadores industriales, ya que partía de la consideración que
el trabajo es un valor básico de las relaciones económicas y sociales.
Al llegar
a la Presidencia de la República, el general Lázaro Cárdenas retoma la
preocupación de sentar las bases de equidad y justicia en las relaciones entre
los factores de la producción, tanto en el campo como en la industria. Puesto
que los campesinos y los obreros eran la parte más débil de esa relación, el
Estado debía actuar a su favor y asegurar que sus derechos fueran en todo
momento respetados.
Desde
muchos años atrás, el Estado mexicano había concesionado a individuos y
empresas extranjeras la explotación de la riqueza natural del país, como la
plata, el cobre, diversos productos agrícolas y pesqueros, y el petróleo.
En el caso
de este último recurso natural, las empresas extranjeras que contaban con el
permiso del gobierno mexicano para explotarlo, se negaron a aceptar las
disposiciones legales para que fueran reconocidas las organizaciones de los
trabajadores nacionales, con quienes debían negociar las condiciones de
trabajo, entre las cuales ocupaban un lugar muy importante las consideraciones
sobre el salario y las prestaciones.
Las
empresas petroleras no sólo se negaron a acatar la ley laboral, sino incluso su
responsabilidad de pagar los impuestos, a lo que estaban obligadas por un
mínimo de equidad, ya que hasta entonces habían gozado de una serie de
consideraciones de todo tipo: prácticamente explotaban en su provecho, de
manera gratuita, un recurso natural que le pertenecía a todos los mexicanos.
Por su
parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció porque las
compañías petroleras debían acatar el laudo de la Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje, a favor de sus trabajadores.