La Revolución y la Constitución de 1917
Con la
derrota militar del ejército federal, Porfirio Díaz se vio obligado a abandonar
el territorio nacional, con lo que se puso fin a cerca de 34 años de un
gobierno que modernizó al país a costa del empobrecimiento económico y social
de la mayoría del pueblo mexicano.
La
victoria del movimiento encabezado por Francisco I. Madero abrió una nueva
etapa de la historia mexicana, también llena de incertidumbre como la propia
revolución.
El mismo
Madero, una vez electo presidente de la República, no fue capaz de dar
satisfacción a todas las necesidades de la sociedad mexicana, particularmente a
la urgencia de mejorar las condiciones de vida de la población rural, sin duda
el sector social más afectado por el régimen porfirista.
Francisco
I. Madero se encontró en medio de diferentes anhelos e intereses no
satisfechos. Por un lado, se encontraban las demandas de sus propios
simpatizantes; por otro, las de los otros grupos revolucionarios, así como las
de aquellos sectores privilegiados durante el régimen porfirista.
Todos
estos grupos hicieron una fuerte presión sobre el gobierno de Madero, hasta
colocarlo finalmente en manos de sus enemigos, lo que le costó la vida a manos
del general Victoriano Huerta.
La derrota
del régimen del general Porfirio Díaz se logró con un costo relativamente bajo
en vidas, medios materiales y tiempo.
Por el
contrario, el asesinato del presidente Madero conformó una fuerte alianza de
los grupos revolucionarios en contra del gobierno de facto de Huerta, hasta
derrotarlo. Esta alianza estuvo encabezada por el entonces gobernador de
Coahuila, Venustiano Carranza.