La Política Internacional del Cardenismo
Uno de los
logros de mayor relevancia de la Revolución Mexicana, una vez concluida la
etapa armada e iniciada la creación de instituciones, fue la definición de
políticas de Estado con respecto a las relaciones diplomáticas con otras
naciones.
Tocó al
gobierno del general Lázaro Cárdenas hacer frente a graves acontecimientos
internacionales, que le obligaron a hacer patente que los principios declarados
contaban con el apoyo de acciones concretas y reales.
Una y otra
vez, el régimen cardenista debió asumir claramente una actitud acorde con los
principios de no intervención, entendidos como el derecho que tienen los países
a que ningún otro, incluso las mayores potencias, se inmiscuyan en sus asuntos
internos o externos de su exclusiva incumbencia.
La
solidaridad con los países amigos y con las personas injustamente perseguidas
se manifestó por ejemplo en los casos en los que México protestó ante foros
internacionales por la invasión de Italia contra Abisinia (Etiopía), la
agresión de Alemania contra Checoslovaquia, o la intervención soviética contra
Finlandia.
México no
fue menos firme al defender a los individuos que por causa de expresar sus
ideas fueron sujetos de persecución, como ocurrió con el líder soviético León
Trotsky, quien finalmente fue asesinado debido a su oposición al gobierno de
José Stalin.
Por lo que
se refiere a la inalterable solidaridad de la política exterior mexicana con
los pueblos amigos, ésta se interpretó como el apoyo a los gobiernos legítima y
legalmente constituidos.
Como un
preámbulo a la Segunda Gran Guerra Mundial, las fuerzas fascistas iniciaron una
serie de ofensivas contra los gobiernos legítimos y uno de sus primeros ensayos
fue la agresión contra la República Española por una fracción del ejército, la
leal a Francisco Franco.