El Corrido en la Revolución Mexicana
La gran
mayoría de las formas musicales que existen en México tiene su origen en la
Europa Occidental, sobre todo en España. Esto es así incluso en aquellas
cultivadas desde hace mucho tiempo y de fuerte raigambre popular, como es el
caso del "corrido".
El corrido
mexicano tiene sus raíces en el antiguo romance español: una canción que narra
acontecimientos reales a su manera, pues los dota de una visión épica o heroica
con respecto a los hechos o a los participantes; en este sentido, el corrido
tiene una línea directa de conexión con el mester de juglaría de la Edad Media.
Debido a
su fuerte vinculación con el pueblo, en tanto que utiliza su propio lenguaje
sencillo, el corrido, aparte de ser una forma de memoria popular, también es
una manera de generar y reafirmar una identidad colectiva, en este caso
nacional.
Además, al
ponderar positivamente los valores propios de una comunidad determinada, el
corrido ha sido utilizado como un instrumento de propaganda, para captar la
simpatía hacia ciertos grupos o ideas y provocar el rechazo hacia el enemigo.
Aunque en
la actualidad existen numerosas variantes de corridos, en su forma más común
está formado por 20 y hasta 30 cuartetos octosílabos. Su estructura
generalmente consta de seis partes, desde la presentación del corridista al
público, mención de lugar, fecha, nombre del personaje central, mensaje y
despedida.
Con
relación a su contenido, el corrido también llena un amplio espectro, pues lo
mismo trata temas religiosos –como las invocaciones a la virgen de Guadalupe
durante la guerra cristera-, hasta acontecimientos importantes e historias
reales o inventadas en función al heroísmo de los personajes –sobre todo si su
muerte fue violenta, injusta o "a traición"– que por sus hazañas han merecido
el enorme privilegio de que su recuerdo sea acogido por el pueblo.
Así por
ejemplo, Francisco Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa o Felipe Ángeles,
como héroes revolucionarios, cuentan con un sitio privilegiado en la memoria
musical popular. No así Victoriano Huerta o Félix Díaz –el sobrino de don
Porfirio–, a quienes el pueblo a través de los corridos los ha enjuiciado como
ambiciosos y traidores.
Pero como
los corridos son expresión del sentir popular, esos mismos personajes que para
unos adquieren la estatura de héroes, para otros no pasan de ser simples
truhanes; por lo que no es raro encontrar también corridos que intentan mostrar
el lado oscuro de personajes del agrado popular.
El corrido
mexicano, como forma viva de expresión popular, muestra claramente las
contradicciones personales y sociales, y la Revolución Mexicana fue un poderoso
estímulo para que los corridistas dieran rienda suelta a su lírica creatividad
poética y musical.
La
Revolución Mexicana hizo posible el surgimiento de una enorme cantidad de
corridos, como un brote espontáneo y genuino que intentó comunicar y convencer
de la validez y pertinencia de sus anhelos, de lo justo de su deseo de una vida
mejor.
Autor: Leticia Barragán López
Este contenido es propiedad del Sistema Nacional e-México